BODA EN HOTEL CASTELL EMPORDA

Martina & Josep    

                 

Vestido Novia: Olivine Gabbro

Zapatos Novia: Maria Victoria

Maquillaodra : Diana Galí

Lugar Banquete: Hotel Castell Empordà

Lugar donde se visten los novios: Hotel Castell Emporda

El destino y la casualidad quiso que esta pareja se encontrara. En el piso donde vivía Josep de Barcelona, quedaron dos habitaciones libres y él conjuntamente con el otro inquilino que quedaba decidieron poner un anuncio para encontrar nuevos compañeros de piso. Les contactó una chica con el siguiente mensaje: “Soy una chica Suizo-Italiana que he vivido toda mí vida en Estados Unidos y buco piso para compartir en Barcelona.” A Josep se le encendieron todas las alarmas y pensó que tenía que conocer a esta chica y quería que fuera su nueva compañera de piso. Con un poco de esfuerzo lo consiguió y en el primer mes la convivencia fue como amigos, hasta que una noche fueron de fiesta juntos y sin que pasara nada se intuía que la amistad iba a más. Ella había compartido piso con otros chicos con anterioridad y quería mantener las distancias para lo que pudiera pasar, aunque Josep le gustaba. La insistencia dio sus frutos y efectivamente aquí los tenemos casándose en el Hotel Castell Emporda 8 años después. 

El verano pasado después de haber comentado con anterioridad el tema de una posible boda, volviendo de casa de los padres de Martina y andando por la playa decidieron hacer este paso adelante en la relación de forma conjunta. Fue una conversación de amigos, sin romanticismo y por eso al cabo de unos meses y en Barcelona Josep la sorprendió con un anillo.
El lugar escogido para hacer la ceremonia religiosa y el convite fue el Hotel Castell Emporda, situado en un entorno natural único. El hotel dispone de habitaciones para los invitados y de una suite impresionante para la pareja que facilita que los novios se puedan cambiar y dormir una vez finalizada la fiesta. El día no invitaba a hacer una ceremonia al aire libre, llovía aunque no con mucha insistencia y peligraba el hecho de casarse al exterior aunque todo estaba bien muy preparado para el ocasión. Finalmente las plegarias de novios e invitados se hicieron realidad y 15 minutos antes de que que empezara la ceremonia salió el sol, aunque faltaba un elemento mucho importante “El Mossèn”. Se había perdido y no conseguíamos contactar con él, se decidió seguir con la boda sustituyendo el mossèn por un familiar que hiciera de orador. Os lo podéis imaginar,  ¡qué nervios! Pues la novia mantuvo la compostura y entre todos hicimos como si nada. 10 minutos después de que hubiera empezado la ceremonia entre los campos de trigo se ve como llega un coche a toda velocidad y sale el mossèn, justo a tiempo para seguir con la ceremonia y hacer el intercambio de anillos.